Biomecánica, etología, aprendizaje y entrenamiento integrados en una misma metodología para comprender antes de intervenir.
Los caballos llevan formando parte de mi vida desde los 10 años. Pero hubo uno que cambió mi manera de entenderlos.
Durante muchos años monté, aprendí y disfruté de los caballos desde la visión que tradicionalmente había conocido de la equitación.
Hasta que apareció un caballo que me rompió los esquemas.
Lo que sabía ya no era suficiente. Algunas de las respuestas que siempre había dado por válidas dejaron de tener sentido y empecé a hacerme otras preguntas.
Y, sobre todo, despertó en mí una necesidad que sigue siendo el motor de mi trabajo: comprender antes de intervenir.
Empecé a estudiar etología para comprender cómo perciben el mundo y cómo aprenden los caballos. Biomecánica y entrenamiento para entender cómo se organiza su cuerpo y cómo podemos desarrollar sus capacidades.
Nutrición, fisioterapia, podología y ergonomía para comprender hasta qué punto el bienestar y el movimiento están relacionados.
Y cuanto más aprendía sobre el caballo, más evidente se hacía otra parte de la ecuación:
nosotros también influimos.
Nuestra postura, equilibrio, movilidad, tensión, coordinación, intención y estado emocional forman parte de cada interacción.
Por eso profundicé también en biomecánica del jinete, aprendizaje motor, propiocepción y conciencia corporal, incorporando herramientas y metodologías como Centered Riding, Franklin Method, Train Your Seat, Técnica Alexander o Tai Chi y Chi Kung.
Poco a poco, todas aquellas áreas que inicialmente parecían independientes empezaron a conectarse.
Hoy mi trabajo parte de una idea sencilla:
No me interesa únicamente conseguir que un caballo haga un ejercicio o que un jinete adopte una determinada posición.
Me interesa entender por qué les cuesta, qué necesitan para conseguirlo y cómo podemos ayudarles a desarrollar las capacidades necesarias para hacerlo mejor.
O simplemente en que estamos pidiendo algo para lo que todavía no hemos construido una base suficiente.
Por eso mi manera de trabajar integra biomecánica, etología, teoría del aprendizaje, entrenamiento funcional y conciencia corporal.
No como disciplinas independientes, sino como diferentes formas de observar un mismo sistema: el binomio caballo-jinete.
Después de todos estos años sigo pensando que los caballos son algunos de nuestros mejores maestros.
Y a entender que entrenar no debería significar imponer una respuesta, sino crear las condiciones para que el aprendizaje pueda ocurrir.
Mi objetivo es ayudar a jinetes y profesionales a desarrollar esa misma mirada: aprender a observar, comprender el porqué de lo que ocurre y disponer de herramientas para tomar mejores decisiones.
Porque para mí la buena equitación no consiste únicamente en montar mejor.
Consiste en encontrar una forma de disfrutar juntos, aprender juntos y evolucionar juntos, respetando las necesidades físicas y emocionales de ambos.
Mi formación se ha desarrollado desde una visión multidisciplinar del caballo y del jinete, integrando biomecánica, etología, entrenamiento, aprendizaje, conciencia corporal y bienestar equino.
A lo largo de los años me he especializado en comprender tanto el movimiento y comportamiento del caballo como la influencia que tiene el cuerpo del jinete sobre el binomio.
Mi formación no responde a una única escuela o metodología. A lo largo de mi trayectoria he buscado conocimientos en diferentes disciplinas para poder observar al caballo y al jinete desde una perspectiva cada vez más completa.
Biomecánica, comportamiento, aprendizaje, entrenamiento y bienestar forman parte de un mismo sistema.
Esta visión multidisciplinar es la base sobre la que he construido mi manera de trabajar y la metodología Training With Sense.